Peregrino, en este valle
de sombra de muerte,
Cristiano es tu nombre,
y caminas en alma y mente.
Rodillas callosas debes tener
orando siempre al eterno Ser,
Tu
compromiso es siempre ver
la ayuda que alguien debe tener.
Loor
a quien diseñó
el compromiso que en ti forjó.
Eres obediente al Eterno
que no murió sino resucitó.
Gracia divina alcanzaste
amigo, hermano y padre;
Por eso enseñaste
que
la fe es importante.
Recompensas
tendrás
y ante el umbral estarás.
Al
final siempre verás
la
morada donde morarás.
Pastor,
forjador de muchos
fieles
son tus atinados dichos,
pero
más grandes son tus hechos.
Todos
quedan satisfechos.
Varón
que has vuelto a morar
donde hay mucho por edificar.
Vidas
que hay que curar,
Donde
primero hay que adorar.
Anduviste
por ciudades sin nombres
predicando a muchos hombres.
Cruzaste por extensos puentes
encontrando sólo viejos robles.
Día tras día trabajaste fuerte
no buscando tu propia suerte,
porque aún, ante la muerte,
no tienes intención de esconderte.
Veías aquel madero con vida
y sabías de la piedra removida.
Peregrino, en esta historia dividida
sólo te aferras al Pan de Vida.
¡Oh, te falta aún subir la gran cuesta!
Dolor y lágrimas costará esa gesta,
pero vale la pena ganar la apuesta,
por el gran precio de lo que cuesta.
Para ese accidentado camino,
bebe hoy tu tinto vino
y corre como ligero equino
que busca el paraíso fino.
¡Corre peregrino, corre!
No te detengas. ¡Apresúrate!
Corre
todo el valle
y
busca tu nombre.
Sé fiel al real llamamiento
que es más que un pensamiento.
Porque
es excelente conocimiento
que
trae el nuevo nacimiento.
El
Príncipe de los Pastores
prepara
un lugar donde mores
dándole
siempre loores
a
Aquel que tiene mil amores.
No
te quejes de las cargas de la vida,
Si son pruebas, no te ayudarán la huida;
Si deseas que la cuesta sea fluida
descansa en el Autor de la Vida.
Cambia la flaqueza por creatividad.
Vive
agradecido a la divinidad.
Pero nunca cambies la santidad,
por momentos de falsa felicidad.
Peregrino, vas camino a casa
y sabes con antelación lo que pasa.
Por eso en tu mente siempre repasa
que eres de Cristo, la amada esposa.
Sabes que Él te hace santo
y no el tiempo desde hace cuánto.
Por eso eleva tu canto
Al Dios Trino y Santo.
¿Sabes que en este valle
de sombra de muerte?
Cristiano es tu nombre
y serán más célebre?
Peregrino, tu Hacedor es la Verdad
de muchas verdades con falsedad.
¡Por eso grita a la gente de toda edad
que sólo Jesucristo es la Verdad!
Poema escrito en la casa del Callao, frente al mar en junio de 2006.
© César Sánchez Martínez.
© Poemario “Sueños
Epistolares”.

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