Cuando
despertó no tuvo noción del tiempo y menos de lo que había pasado. Sólo sabía si
debería huir o quedarse. Estaba muy asustada. ¿Qué tiempo estuvo sin
conocimiento? Ella lo ignoraba, pero sintió un profundo dolor en la cara. Fue
en ese momento cuando recordó algo y levantándose con dificultad del suelo
caminó hacia el baño, y mirándose en el espejo, lloró amargamente. Sólo caminó
unos pasos con dificultad y se sentó en una vieja silla de paja. Sentía un
fuerte dolor en su cuerpo, pero más en su alma.
Su
rostro reflejaba el dolor intenso, pero no de los golpes que había recibido,
sino de aquellos que deja el tiempo cuando duele el alma. Había aguantado mucho
tiempo esa situación, pero no podía huir.