Entre dos puntos
imaginarios del infinito,
se puede observar
decenas de astros
y cuerpos celestes.
Entre dos miradas
que se encuentran,
se puede mirar
con genuina amplitud
la nitidez de las pupilas.
Entre dos puntos
imaginarios del infinito,
se puede observar
decenas de astros
y cuerpos celestes.
Entre dos miradas
que se encuentran,
se puede mirar
con genuina amplitud
la nitidez de las pupilas.
A Lucy.
Ya no te veré más.
te has ido para siempre.
Hoy he perdido algo.
Me había acostumbrado
a tu alegre sonrisa,
y a ese café descafeinado.
También a tus ocurrencias.
Para Regina Sánchez.
Me gustaría caminar contigo
una noche copiosa,
bajo el viejo aguacero de París.
Me gustaría recorrer contigo,
a la luz de la luna
y el bullicio de la gente,
las viejas calles de Madrid.
Me gustaría nadar contigo
en las frías aguas del Mediterráneo
y reír a carcajadas,
en
esas aguas azules,
frente a los yates en Barcelona.
ACTO I
ESCENA PRIMERA
Escenario:
Los
hermanos de José están en el campo pastoreando ovejas.
NARRADOR
Esta historia se inició en la ciudad
hebrea de Canaán y terminó en el antiguo Egipto, gobernado por los temibles
faraones. En Canaán vivía el patriarca Jacob, quien tenía una familia muy
numerosa. Tuvo doce hijos, siendo uno de ellos, José, su preferido.
En cierta ocasión le obsequió como regalo una túnica de colores, ocasionando la
envidia y malestar entre sus hermanos mayores.
José, por ser el hijo preferido de Jacob, constantemente estaba acusando a sus
hermanos de la mala vida que llevaban, propiciando de esta manera que varios de
ellos llegaran a odiarlo, situación que fue agravado por los constantes sueños
que tenía en desmedro de su familia. Hasta soñó que el sol, la luna y once
estrellas que representaban a sus hermanos se inclinaban ante él, provocando
una seria llamada de atención por parte de su padre. Por ser una persona
presumida, sus hermanos, no solamente le odiaban, sino hasta querían matarlo.
No obstante, Dios tenía un plan para su vida, porque Jehová estaba con él.
Cierto día su padre le encomendó ver el estado de las ovejas que sus hermanos
pastaban y José tuvo que ir hacia ellos…
SIMEON
- Mira Dan, ahí viene el soñador.
DAN
- Seguro que viene para acusarnos ante nuestro padre.
SIMEON
- Es la oportunidad para matarlo y veremos qué pasa con sus sueños.
ASER
- Vengan, echémosle en esa cisterna y diremos que una fiera lo devoró y
luego manchemos su túnica de sangre y nos creerán que así fue.
JUDA
- Yo estoy de acuerdo con ustedes. Ese soñador ya me tiene cansado con sus
acusaciones.
RUBEN
- Hey, que van a hacer con el muchacho. No lo matemos. ¿Por qué vamos a
derramar su sangre? Echadlo en esa cisterna que está por esa roca y dejadlo
ahí.
JOSE
(Acercándose donde sus hermanos, pero ellos se abalanzan sobre él).
- Mi papá me ha pedido que… qué pasa… qué hacen…no, no por favor… ¡Nooooooo!
Hoy vives prisionera
y no sabes por qué.
Tus hijos son muertos
y no sabes por qué.
Tus mujeres son violadas
y no sabes por qué.
Tus casas son quemadas
y no sabes por qué.
Oh, ciudad grande,
hambrienta de pan y vida.
Cada día mueres un poco.