miércoles, 26 de junio de 2013
MARÍA ALVARADO RIVERA
LIBRO: "EN UN LUGAR DE GUAMANGA"
martes, 21 de febrero de 2012
LA VIRGEN POPULAR
viernes, 25 de noviembre de 2011
EL CLAMOR ANTES DEL JUICIO
EL MAESTRO LUIS ALBERTO SÁNCHEZ SÁNCHEZ
Lo conocí en las postrimerías de su vida, en 1983. Charlamos algunas veces. Unas, en su oficina del tercer piso del Congreso de la República; otras, en el local del Partido Aprista Peruano; pero más, en su viejo despacho del Jr. Moquegua, en el Cercado de Lima. Esa vetusta oficina, testigo de los años vividos por este insigne representante de la literatura peruana, quien fuera tres veces rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
- “Dr. Sánchez, me permite una entrevista”, era mi carta de presentación para acercarme a él. Nunca me preguntó los nombres de los diarios que representaba como periodista. Siempre estuvo dispuesto a contestar, aunque sea por unos segundos. Más de un reportero fue corregido públicamente por una pregunta inconsistente o errónea.
- “¿Cómo lo sabe? ¿Usted estuvo ahí?”. Era, muchas veces, la respuesta ante una pregunta comprometedora. Olvidábamos que LAS también fue un sagaz periodista, aparte de escritor, político, abogado y sobre todo, maestro.
Tuve el privilegio de iniciar con él mis entrevistas radiales en directo (favor que me hizo) para el entonces influyente Noticiero de Radio América. Posteriormente, la mitad de esa redacción pasó a formar parte de la entonces naciente “Rotativa del Aire” de Radio Programas del Perú (RPP), hoy, emisora líder en el Perú. En el verano de 1986, nos comentó que utilizaba un juego de luces para guiarse en su casa. A cada ambiente le correspondía un determinado color. Ya estaba perdiendo la vista.
Formó junto con Ramiro Prialé, Andrés Towsend Escurra y Armando Villanueva del Campo, el cuarteto de líderes herederos del pensamiento indoamericano de Vìctor Raúl Haya de la Torre. Fue amigo y compañero de estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Raúl Porras Barrenechea, César Vallejo y Jorge Basadre, por citar a algunos librepensadores. En los años de persecución contra los líderes apristas, LAS enseñó en el Colegio Angloamericano, hoy San Andrés, centro de influencia evangélica presbiteriana. No solamente, el escritor enseñó en ese colegio, sino entre otros, también el fundador del Partido Aprista Peruano, Víctor Raúl Haya de la Torre. Tanto Sánchez como Haya han escrito artículos sobre la importancia del protestantismo en el desarrollo de los pueblos de América Latina.
Confesamos que “conocimos” a LAS en los años 70 a través de “La Perricholi”, y luego con “Perú: Retrato de un país adolescente”. Efectivamente éramos adolescentes. Sentíamos el espíritu del escritor cuando en lugar de ir al colegio, recorríamos la Alameda de los Descalzos, la plaza de Acho y el Paseo de Aguas en el distrito limeño del Rímac. Eran los años de la seudo revolución peruana que patrocinaba la dictadura militar del general Juan Velasco Alvarado. Mi padre trabajaba entonces en una editorial y los únicos “juguetes” que podía adquirir para sus hijos eran los libros que se imprimian en esa imprenta. Fue así que conocí a LAS, entre el aroma de un turbio café, la luz de una vela y mi casa de esteras. El LAS de carne y hueso era distinto al que habíamos leído cuando saltamos de la niñez a la vida adulta, pero con cara de niño.
LA MÁSCARA EN EL TEATRO PERUANO
| Histórico afiche promocionando el uso de la máscara en el teatro peruano. Fue organizado en 1990 por el Instituto Riva Agûero, de la Pontificia Universidad Católica del Perú. |
viernes, 13 de mayo de 2011
LIBRO: GEMELOS PRISTINOS, EL TESORO DEL TEMPLO DE KUNTUR WASI
Los primeros momentos del desarrollo cultural en los Andes son puestos en una nueva perspectiva en Gemelos prístinos. El tesoro del templo de Kuntur Wasi, de los investigadores japoneses Yoshio Onuki y Kinya Inokuchi. El libro es una coedición del Fondo Editorial del Congreso y Minera Yanacocha.
Gemelos prístinos. El tesoro del templo de Kuntur Wasi será presentado el viernes 20 de mayo en la Sala Grau del Congreso de la República (5 de la tarde). Hablarán sobre la publicación los arqueólogos Luis G. Lumbreras y Enrique González Carré.
Yoshio Onuki llegó al Perú en 1960 integrando la Expedición Científica de la Universidad de Tokio formada con el objeto de profundizar el estudio de los orígenes de la Civilización Andina. La misión dedicó el primer decenio a explorar las ruinas de Kotosh, en Huánuco, luego acometió excavaciones en La Pampa, en Áncash (1969-1975), y continuó sus trabajos arqueológicos en Huacaloma (Cajamarca) entre 1979 y 1989. Desde 1988, puso en manos de Onuki las excavaciones en Kuntur Wasi, también en Cajamarca, que habrían de confirmar las hipótesis generadas durante las investigaciones anteriores. Kinya Inokuchi tuvo una participación central en tal proyecto, cuyas actividades continúan hasta el presente.
Los hallazgos de Kuntur Wasi conjugan la arquitectura, la orfebrería y la cerámica y, en conjunto, perfilan una nueva concepción del Periodo Formativo en los Andes. Contra las tesis de Julio C. Tello, canónicas durante largo tiempo, Onuki sostiene que Chavín fue un desarrollo local al que no se le puede reconocer el carácter de cultura matriz andina, según aseguraba el sabio, ni tampoco asignar una influencia general en el Perú primordial. De hecho, Onuki niega la existencia del Horizonte Chavín panandino, empleado ampliamente por los arqueólogos para sustentar la aparición de formas culturales complejas: agricultura intensiva, cerámica fina, textilería, arquitectura refinada y escultura acompañadas de una organización social en donde se identifica ya la forma Estado.
En su lugar, Onuki propone la existencia de distintas sociedades locales que, sin desdeñar el intercambio, estuvieron consagradas ante todo a un desarrollo interior en espiral. La renovación del “templo ceremonial”, ya identificable en Kotosh —muy anterior a Chavín en sus fases iniciales—, fue a su juicio el motor de las diversas innovaciones registradas en ellas. Hay que ver en la renovación arquitectónica de tipo ritual, dice Onuki, la causa, y no el efecto, como ha sido costumbre, de los progresos en la agricultura, la articulación social y los sistemas administrativos. Sorprendentemente, todos estos centros andinos habrían obtenido su fuerza de su amalgamación con pueblos de la costa, de los que adoptaron técnicas y conocimientos, y que serían en consecuencia las verdaderas fuentes de irradiación cultural en nuestro territorio. Para cerrar su propuesta, Onuki formula, con la valiosísima asistencia de Inokuchi, una nueva cronología, anterior en el tiempo, del Periodo Formativo en los Andes.
La primorosa nariguera de oro bautizada “Gemelos prístinos”, descubierta en Kuntur Wasi entre una profusión de objetos, manifiesta el notable refinamiento alcanzado por las culturas locales andinas estudiadas por Onuki. De paso, como solo se ha encontrado una pieza semejante en Calima (Colombia), fabricada 1.500 años después, inaugura una nueva veta teórica relacionada con las tesis del arqueólogo James A. Zeidler acerca de una “esfera pre-Chavín de interacción” en la zona tropical noroccidental de Sudamérica.
La publicación se ha asegurado de sintonizar con el esplendor de los descubrimientos de Kuntur Wasi mediante un tratamiento gráfico lujoso, con amplia variedad de imágenes. Incluye a su vez un catálogo de todos los objetos hallados en el sitio arqueológico.
martes, 14 de diciembre de 2010
LIBRO: VALLEJO, EL ACTO Y LA PALABRA
En Vallejo. El acto y la palabra el peruanista William Rowe se aparta de las claves con que la crítica ha abordado hasta hoy la obra del poeta nacido en Santiago de Chuco. A lo largo de tres ensayos Rowe supera, en buena cuenta, la mirada biográfica y la consideración de la herencia andina, a saber los criterios imperantes en el análisis de la lírica vallejiana. El libro —la más reciente publicación del Fondo Editorial del Congreso— ofrece además un texto del padre Gustavo Gutiérrez y una selección de poemas.
Al igual que muchos exégetas de Vallejo, Rowe hace énfasis en la hegemonía del dolor en su obra. Lo hará, no obstante, de modo muy distinto. Antes que nada, redefinirá la misma categoría de dolor tal como se presenta en sus textos, situándola en una instancia anterior a la experiencia directa del individuo. Enseguida, reformulará también las potencialidades del sufrimiento, al cual le reconocerá, en la visión del bardo, el poder de fundar una nueva “anatomía” espiritual del hombre.
Con lo primero, Rowe reduce de manera drástica la importancia del dolor personal en la poética de Vallejo. Con lo segundo, deja atrás la exaltación del elemento puramente expresivo en la que muy fácilmente se detienen sus estudiosos, a costa de limitar su obra, de nuevo, a un lamento o testimonio subjetivo. Por el contrario, Rowe reivindica en ella la presencia del dolor bajo una forma productiva que, sin quebrar la figura del sujeto, pasa por trascenderlo camino al acto inédito en que el nuevo hombre hará su aparición. Se formula, entonces, un transvase, muchas veces olvidado, del dolor al futuro.
Para el Vallejo de Rowe, el dolor es ni más ni menos el medio ambiente en que acontece la conciencia. Visto así, el dolor no es un concepto ni una idea ni una imagen, como correctamente señala Rowe. Tampoco, en rigor, sería una experiencia capaz de ser representada mentalmente o ser objetivada bajo la forma de una vivencia. Un paso más allá, el dolor no constituiría siquiera algo humano, para recordar una de las líneas del texto “Voy a hablar de la esperanza” —citado a menudo por Rowe—, pues antecede a cualquier registro del sujeto. Pese a todo, dicha falta de especificidad no priva al dolor de conformar el propio horizonte en que se gesta el sentido. Por eso, ubicado afuera del lenguaje, lo inflama y empuja, invocándolo desde su condición de frontera.
El acto —lo genuinamente nuevo— acaece cuando, llevando al extremo su universalidad, el dolor toca la carne de raíz y descubre con ello, paradójicamente, la energía del espíritu. Establece, de ese modo, una imagen redentora que rompe con el tiempo lineal, que es también el tiempo de la historia, de la autoridad y de la ley. La lectura de Rowe, en consecuencia, coloca a Vallejo como el iluminado anunciador de un orden en que la prohibición es sustituida por la libertad y la justicia por la bondad.
martes, 23 de noviembre de 2010
FOMENTARÁN INTERCAMBIO DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA ENTRE DISTINTAS CULTURAS Y PUEBLOS
“Quisiera que se entienda que una de las principales claves para lograr el desarrollo integral en nuestros países, está en posibilitar que los pueblos indígenas, los pobres, los marginados, podamos aportar nuestra inteligencia, nuestra fuerza creadora, nuestra identidad y nuestra dignidad” señalo la Congresista Hilaria Supa Huaman Presidenta de la Comisión de Educación, en el marco del Seminario que sobre “ CIENCIA, TECNOLOGÍA Y PUEBLOS INDIGENAS” se desarrollo hoy en la sala Grau del Congreso de la Republica donde participaron estudiantes, docentes universitarios, y representantes de comunidades Andinas y Amazónicas.
En este evento participaron como expositores representantes del Ministerio de Educacion, INICTEL, CONCYTEC y Universidad Peruana Cayetano Heredia, con los temas “Aportes tecnológicos ancestrales de los pueblos indígenas”, “Ciencia Y Tecnología para los pueblos indígenas en el ámbito de la educación y la salud”, e “interconexión de colegios a las redes de la investigación”
Al respecto, la Congresista Supa recalcó que “Los pueblos andinos y amazónicos han desarrollado la ciencia y la tecnología y dijo, contamos con una amplia historia de aportes ancestrales a la ciencia y tecnología, muchas veces no toman en cuenta las experiencias del mundo andino y amazónico, por ejemplo en lo relativo a la agricultura y ahí están como pruebas entre otros, los andenes, la conservación y protección del agua, así como de las semillas y los alimentos que desde el tiempo de los incas dieron al mundo sabias enseñanzas.
Al finalizar este evento se concluyó en proponer una iniciativa parlamentaria y de políticas públicas a favor de los pueblos indígenas, para así valorar los aportes tecnológicos ancestrales en varios ámbitos de la vida.




